El misterio de Moreau
Epifanio Moreau era una persona que, a pesar de caracterizarse por cierta excentricidad, hacia amistades con tremenda facilidad, y por una mezcla de descuido matemático y euforia llego a tener más de cien amigos y algunos miles de conocidos.
Este inmenso hábitat social, que lo rodeaba, hace aun más extraño el hecho de que desapareciera sin dejar ningún rastro firme sobre su paradero. Solo vagos rumores de gente sin vida propia que se dedica a comentar la de los demás.
Para explicar esta desaparición, existen tres teorías principales con infinitos matices cada una:
Algunos afirman que renegó de la sociedad moderna y se fue a vivir a una reserva aborigen, y justifican esta hipótesis alegando que, en los meses antes de desaparecer, Epifanio, había estado estudiando las culturas aborígenes y releyendo a Diógenes el cínico, al cual citaba cada vez que el era posible.
Otros, luego de revisar las casillas de e-mail de Moreau y ver una importante cantidad de información sobre las culturas mayas y aztecas, junto con una importante cantidad de mapas ruteros de Latinoamérica, creían demostrar su huida hacia el norte, aunque diferían entre ellos si lo había hecho hacia Perú, Colombia o Méjico.
A pesar de haber dos teorías aceptablemente sólidas sobre la desaparición de Moreau se conjeturó una tercera, aunque mucho menos difundida.
Un pequeño grupo, compuesto por los que estaban más en contacto con su bohemia, afirman que está, incluso en este momento, encerrado en su departamento, escribiendo una novela, única en su estilo, que le exige un aislamiento total.
Entre las pruebas que presentan se encuentran: todas las pruebas que exponen los otros dos grupos, la declaración de un anciano, dueño de un pequeño almacén, que dice haberle vendido alimentos para varias semanas y una gran cantidad de tequila a un joven de unos treinta años de largas barbas y cabellos, el video de seguridad de un cajero automático que lo muestra sucio y harapiento y, finalmente, la afirmación de eclesiásticos de que el demonio se ha vuelto invisible y se ha mezclado con el rebaño.
El misterio de Moreau sigue sin resolver, aunque son cada vez más los que afirman que él se mueve entre nosotros como un rayo de sol: invisible para quien lo mira por los lados, insoportable para quien lo ve de frente.
Este inmenso hábitat social, que lo rodeaba, hace aun más extraño el hecho de que desapareciera sin dejar ningún rastro firme sobre su paradero. Solo vagos rumores de gente sin vida propia que se dedica a comentar la de los demás.
Para explicar esta desaparición, existen tres teorías principales con infinitos matices cada una:
Algunos afirman que renegó de la sociedad moderna y se fue a vivir a una reserva aborigen, y justifican esta hipótesis alegando que, en los meses antes de desaparecer, Epifanio, había estado estudiando las culturas aborígenes y releyendo a Diógenes el cínico, al cual citaba cada vez que el era posible.
Otros, luego de revisar las casillas de e-mail de Moreau y ver una importante cantidad de información sobre las culturas mayas y aztecas, junto con una importante cantidad de mapas ruteros de Latinoamérica, creían demostrar su huida hacia el norte, aunque diferían entre ellos si lo había hecho hacia Perú, Colombia o Méjico.
A pesar de haber dos teorías aceptablemente sólidas sobre la desaparición de Moreau se conjeturó una tercera, aunque mucho menos difundida.
Un pequeño grupo, compuesto por los que estaban más en contacto con su bohemia, afirman que está, incluso en este momento, encerrado en su departamento, escribiendo una novela, única en su estilo, que le exige un aislamiento total.
Entre las pruebas que presentan se encuentran: todas las pruebas que exponen los otros dos grupos, la declaración de un anciano, dueño de un pequeño almacén, que dice haberle vendido alimentos para varias semanas y una gran cantidad de tequila a un joven de unos treinta años de largas barbas y cabellos, el video de seguridad de un cajero automático que lo muestra sucio y harapiento y, finalmente, la afirmación de eclesiásticos de que el demonio se ha vuelto invisible y se ha mezclado con el rebaño.
El misterio de Moreau sigue sin resolver, aunque son cada vez más los que afirman que él se mueve entre nosotros como un rayo de sol: invisible para quien lo mira por los lados, insoportable para quien lo ve de frente.



